CACHORRO MÍO
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*CACHORRO MÍO*
Por calle Castilla avanzan parejas de oscuros nazarenos que retoman el
camino hacia el comienzo. Sus cansados pies apuntan hacia el Patrocin...
Hace 2 meses
Blog dedicado a la Pasión de Nuestra Semana Santa en Sevilla
Son las siete de la mañana en un pequeño cuarto al norte de Dublín. El día ha amanecido frío y lluvioso, típico de ese invierno que ya empieza a durar demasiado.
Pero en la Semana Santa hay una presencia de Dios más sensible y más cercana; es el Cristo que nace, se alegra, sufre o muere cada día en cada sevillano.
Magnígico, con los cuatro zancos bien plantados, se muestra a todo elque quiera verlo el paso de la Macarena en la Casa Grande, justo donde se exponen las reproducciones de las puertas que perdimo.Las reproducciones de las derribadas puertas de la muralla que guardaba Sevilla son mudos testigos de una obra de arte impresionante y que pasa desapercibida cuando en la Madrugada se pase por la ciudad.
¿Pasa desapercibida, dice usted?
Claro, como me decía Rogelio, el tabernero mayor de Plaza Nueva y aledaños, sólo así puede uno solazarse con la obra que diseñó Juan Manuel Rodríguez Ojeda, escudriñarla y descubrir los innumerables detalles que la amueblan y enriquecen. ¿Que por qué así es como puede verse el paso de la Macarena? Pues, amigo, porque no está la Macarena, ¿o es que puede uno reparar en algo que no sea la Macarena estando allí la Macarena?
Este texto fue publicado el día 17 de Septiembre de 2008 en el Diario de Sevilla, debido a que el paso de Palio de la Esperanza Macarena fue trasladado al Ayuntamiento de Sevilla debido a las obras del Museo de la Hermandad de la Macarena.
Pasaron ya los días gloriosos –TRANSIT GLORIA MUNDI- en los que por vuestras responsabilidades como Hermanos Mayores acaparabais la atención y la cercanía de la mayoría de los hermanos, sabedores de que tan alto prestigio, como encabezar una Junta de Gobierno, sólo es dado a un reducido grupo de trinitarios, que además deben ser los primeros en servir y atender a los demás, muestra de amor a la Hermandad y el máximo honor de representarla dentro y fuera de la misma. Transcurrieron los protocolos inherentes al cargo, para ti, Juan, ya hace muchos años aunque aún te recuerden los más veteranos; Pepe, en tu caso no has podido siquiera culminar esta etapa que asumiste con tanta ilusión y desvelo. Para ambos se ha cerrado el trascendental capítulo de vuestras vidas terrenas, los avatares lejanos o cercanos de la programación y desarrollo diario de la vida de la Hermandad, no siempre comprendida ni compartida, pues nuestra condición humana nos hace volubles a situaciones y circunstancias a las que solemos dar más importancia de la debida; olvidamos con frecuencia que ante todo está el AMOR a nuestros hermanos.